Refugiado Sudafricano en Albergue de San Benito Comparte su Historia

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SAN BENITO – Un nativo de África del Sur compartió su historia para ayudar a demostrar que inmigración tiene muchas facetas.

El hombre dice que existen muchas razones por las que la gente arriesga su vida para venir a los Estados Unidos. 

Solicitó que protegiéramos su identidad. Nos aclaró que no le quedó otra opción más que dejar a su país. 

Lo identificaremos como Chris. Llegó de Swaziland, África del Sur. Dejó todo para encontrar esperanza y un nuevo comienzo.

“En realidad en mi país, no podemos externar nada. Lo que ellos dicen es lo que tienes que hacer. Por cualquier cosa envían a la policía y a soldados a venir a golpearte"

Estaba haciendo lo posible para que hubiese derechos humanos en su país. El gobierno envió gente para que lo siguieran. 

"Ellos descubrieron que estaba también involucrado y comenzaron a buscarme... fue algo tan serio que comencé a ser perseguido. Ellos vinieron a mi casa... estaban golpeando mi puerta. Tuve que salir por una ventana y empecé a correr."

Chris fue amenazado en nombre de la Monarquía. El Gobierno arruinó su negocio próspero y floreciente. Fue acusado de faltarle al respeto al Rey. Después de varias agresiones, su familia fue amenazada dejándolo sin otra opción. Con lo que le quedaba de dinero en ahorros, compró un boleto para viajar a los Estados Unidos.

“Cuando supe que había un país como los Estados Unidos, con Derechos Humanos, comencé a indagar sobre qué eran estos derechos, de qué hablan?”

El llegar a los Estados Unidos trajo sus propios desafíos. Se encontró encarcelado en Philadelphia, aun cuando tenía su Visa. No pudo mentirle al Agente Aduanal sobre la razón por la que había venido a este país, y le pidió asilo.

"Me sentí como un rey dentro de la prisión. ¿Pueden creerme? Supe que podía dormir y nadie me estaba persiguiendo."

Chris trabajó con un Abogado "Pro Bono" para ganar su caso. El mismo abogado, originario del Valle del Río Grande, le dijo que acudiera a La Posada Providencia, pues ahí proporcionan programas y cursos que ayuda a que los inmigrantes se puedan adaptar.

“Ellos imparten clases de Inglés y de la historia de los Estados Unidos. Le dan a las personas una oportunidad para descubrir y recordar lo que es un ser humano.” 

Alma Rock, la coordinadora de comunicaciones del Centro, dijo que han ayudado a cerca de 8,900 personas procedentes de más de 80 países.

Chris dice que espera que su historia le pueda dar voz a otra faceta de la inmigración. Quiere que la gente esté enterada que la opresión y el abuso se extiende hasta los más lejanos y pequeños rincones del mundo. 

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