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Reportaje especial: La cosecha

6 months 3 days 4 hours ago Friday, September 27 2019 Sep 27, 2019 September 27, 2019 5:42 PM September 27, 2019 in Somos Noticias

EDINBURG - Trabajadores extranjeros y estadounidenses luchan por una misma causa: mantener su empleo.

Miles de personas en los Estados Unidos siembran, recolectan y empaquetan alimentos.

Algunos provienen de países extranjeros y otros de los Estados Unidos.

Los empleadores estadounidenses cuentan con el gobierno federal que los apoya asegurándose de que cuenten con suficiente personal para sus cosechas.   

La mayor parte de los alimentos que consumimos son sembrados a mano.

Diane Soto ha laborado 10 años en el sector de agricultura.

"Tengo una hija y un hijo. Mi hija aquí trabaja también. Éramos mi papá, mis hijos y yo. Es como el negocio familiar, sí," menciona Soto.

 

Soto entrenó a 70 trabajadores de los Estados Unidos y otros países.

    

Sin embargo, trabajadores estadounidenses comentan que no encuentran empleos.

 

"Algunos de los casos que hemos visto en los últimos años tienen que ver con los empleados estadounidenses y texanos que se ven desplazados por trabajadores foráneos," explicó Daniela Dwyer.

 

La abogada de Texas Rio Grande Legal Aid, Daniela Dwyer, comenta que algunos de estos casos y/o quejas, provienen de trabajadores del Valle.

 

"A lo que observo, en los últimos dos años, probablemente estemos trabajando en el doble o triple de quejas a comparación con antes. Eso representa un incremento de 10 o 20 casos al año," comenta Dwyer.

 

Los empleados con visa H-2A solo pueden obtener empleos cuando las cifras de trabajadores estadounidenses son muy bajas.

 

Son las reglas, según el Departamento del Trabajo.

 

"Las familias que típicamente han trabajado en granjas durante muchos años con empleadores particulares como especialistas en cebolla, melón o manzanas, están siendo notificados que no serán recotratados porque esas granjas o negocios agriculturales decidieron contratar trabajadores foráneos por medio del programa H-2A," explicó Dwyer.

 

El jefe de Soto, el agricultor Mike Helle, cree lo contrario.

 

"Es un hecho que tenemos escasez de trabajadores," menciona Helle.

 

Helle ha cultivado en estas tierras durante 32 años.

 

"A los jóvenes no les interesa trabajar en el campo, se van a ciudades grandes, a fábricas, sitios turísticos donde les pagan más, con condiciones de trabajo más frescas," comenta Helle.

 

Soto menciona que contrata a trabajadores estadounidenses, pero asegura que siempre duran poco tiempo.

    

"No vienen seguido. Vienen, trabajan dos o tres días y no vuelven," dice Soto.

 

Dwyer cree que contratar a más trabajadores H-2A puede llevar a más abuso.

 

"Cada vez más empleos van a H-2A y estos empleados se ven forzados a trabajar más y más rápido, a colectar más cubetas para mantener sus empleos," menciona Dwyer.

 

Dwyer y su equipo visitaron Michigan para conocer las condiciones de los sitios de trabajo para migrantes.

 

Imágenes de su viaje muestran trefrigeradores en el exterior con cables eléctricos sueltos y basura en sus áreas de vivienda.

 

"Muchos campamentos donde vive la gente están literalmente escondidos entre los árboles y deberían ser inspeccionados por alguna agencia, pero no, especialmente cuando no cuentan con licencias. La gente quizá ni sepa que estos agricultores están en sus vecindarios," afirma Dwyer.

 

Las imágenes que nos mostraron fueron captadas por uno de los abogados, por lo que es difícil saber si nos estamos perdiendo de algo más.

 

Helle menciona que también visitó otras granjas del país y asegura que muchos trabajadores en estados del norte del país, forman parte del programa H-2A. Además, cuentan con imágenes de sus sitios de trabajo.

 

"Es difícil que alguien se aproveche de las personas y no sé cómo podría ocurrir. No conozco otras áreas, pero es imposible, porque el Departamento del Trabajo vino y nos revisó, también a los líderes del equipo. Les tuve que dar coordenadas de GPS para que supieran donde estaba el campo. Sabían todo lo que estaba passando aquí," informa Helle.

 

En Ohio, Patricia Gómez inicia su trabajo muy temprano.

 

"Recolectamos cebolla de 7 de la mañana a 7 de la tarde,"nos comenta.

 

Gómez, su mamá, papá y el resto de la familia, son empleados migrantes de San Benito.

 

Ha trabajado en el campo durante 23 años.

 

"El año pasado nos pagaban entre 8 y 15, creo y nos incrementaron este año a entre 13 y 25. Trabajamos entre 60 y 70 horas," comenta Gómez.

 

Tiene 5 hijos y vive con ellos en un departamento de junio a octubre.

 

"Soy ciudadana y trabajo cómodamente ahí. La empresa sigue contratando. No creo que los mexicanos vengan y se queden con nuestros empleos, ni nada," dice Gómez.

 

Dwyer ayudó a Ramiro Salinas y a otros dos trabajadores migrantes del Valle a llegar a un acuerdo en 2017.

 

La queja explicaba que una compañía de agricultura en Colorado prefirió contratar a foráneos, en lugar de estadounidenses.

 

Hablamos con Salinas sobre el caso mientras trabajaba en Ohio.

 

“No, no fui yo al trabajo. Ese trabajo solo hice los papeleos y luego ya no nos quisieron porque no sabíamos el inglés,” explica Salinas.

 

Y de regreso al campo de Helle, sus empleados se sienten agradecidos por la oportunidad de trabajar.

 

Helle cree que el programa H-2A es lo suficientemente estricto como para mantener la tasa de abuso baja y a suficientes empleados en el campo.

 

"Invertimos mucho dinero en nuestros sembradíos y tenemos que cosecharlos. Sino, no podemos ganar dinero. Perderíamos," nos comenta.

 

Soto informa que el programa la protege, así como a otros empleados estadounidenses.

 

"Creo que es mejor así que tener miedo," menciona Soto.

 

Los agricultores necesitan trabajadores y los abogados quieren que conozcan sus derechos.

 

Por lo tanto los empleados, foráneos y estadounidenses, seguirán cosechando la comida que consumimos hombro a hombro.

 

El propósito de contratar a empleados foráneos, se atenúa, porque representa altos costos.

 

Las empresas llegan a pagar más de 10 mil dólares por cada empleado H-2A.

 

Ese precio podría incrementar, dependiendo del país del que provenga.

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